Los retos regulatorios de la gestión responsable del agua
El 22 de marzo, Día del Agua de la ONU, nos recuerda que debemos hacer un uso responsable de este recurso natural que es fuente de vida. La regulación se ha convertido en una herramienta clave, asegurando un marco coherente que proteja el medioambiente y oriente a todos los sectores hacia una reducción de su consumo y una gestión más eficiente del ciclo del agua, que garantice la competitividad de la industria.
El estrés hídrico, presente en muchas regiones del planeta, es un factor que nos obliga a tomar medidas urgentes para seguir creando una industria responsable que refuerce la competitividad y, entre otros aspectos, la independencia energética de Europa. Este desafío no solo es ambiental: condiciona la competitividad de sectores estratégicos como el energético, el químico o el agroalimentario, todos ellos altamente dependientes de este recurso, para garantizar la sostenibilidad y la reducción de la captación de agua dulce. La transición energética y el desarrollo de moléculas verdes, como el hidrógeno renovable y sus derivados, biocombustibles de segunda generación (2G) y productos químicos sostenibles, requieren marcos regulatorios que integren la eficiencia hídrica como un elemento estructural y no como algo accesorio.
Este cambio de paradigma explica que la Comisión Europea haya publicado la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica, para garantizar la seguridad hídrica de la UE frente a los retos derivados del cambio climático, la presión sobre este recurso y la creciente competencia global por el agua. La estrategia subraya que la resiliencia económica de la UE dependerá en gran medida de su capacidad para asegurar un suministro hídrico sostenible, seguro y diversificado. Además, la UE plantea tres ejes prioritarios: restaurar y proteger el ciclo del agua, construir una economía eficiente y justa en su uso, y asegurar el suministro a largo plazo para fortalecer la adaptación de los sectores económicos.
La estrategia sitúa al agua como un recurso crítico para la industria y la competitividad europea. En este sentido, tanto la revisión prevista del Reglamento europeo sobre reutilización del agua, como el refuerzo de la Directiva Marco del Agua y las exigencias de la Directiva sobre Inundaciones y el Reglamento de Restauración de la Naturaleza, apuntan a un marco regulatorio en el que la reducción del consumo de agua, la circularidad, la reutilización y la gestión responsable del riesgo hídrico serán obligaciones estructurales del tejido industrial.
Fuente y artículo completo: https://amp-expansion-com.
